Psicomotricidad

¿Por qué es importante la psicomotricidad?

Cuantas más oportunidades damos a la infancia para moverse, jugar y expresarse en un entorno preparado y con un acompañamiento adecuado, más favorecemos un desarrollo armónico y una relación sana consigo mismos y con el mundo.

Bloques por áreas

La psicomotricidad es una práctica corporal que, a través del juego y el movimiento, impulsa el desarrollo integral y la relación con una misma, los demás y el entorno.

La psicomotricidad entiende el cuerpo como el primer lugar desde el que vivimos, sentimos, nos relacionamos y construimos nuestra identidad:

Dimensión Corporal

El cuerpo es el primer medio de expresión y relación con el mundo.

A través del movimiento, el tono, el equilibrio, la coordinación, la descarga motriz y el placer de moverse, la persona va construyendo su esquema corporal, su seguridad interna y su capacidad de acción.

El movimiento no es solo una necesidad física: es una fuente de aprendizaje, de regulación y de conocimiento de uno mismo. Todo lo que vivimos deja una impronta en el cuerpo, y es desde el cuerpo desde donde se puede acompañar, reparar y transformar.

La psicomotricidad ofrece un espacio donde el cuerpo puede expresarse libremente, ser escuchado y reconocido.

Dimensión Emocional

A través del juego libre y simbólico, niñas y niños expresan lo que sienten, incluso aquello que no pueden poner en palabras.

El movimiento permite dar salida a emociones, tensiones y vivencias internas, favoreciendo la regulación emocional en un entorno seguro y sostenido.

La psicomotricidad acompaña el reconocimiento progresivo de las emociones, la construcción de la seguridad interna y la confianza en uno mismo, creando una base sólida para el bienestar emocional.

Cuando un cuerpo se siente acogido, el vínculo se fortalece y las emociones no transitadas pueden surgir.

Dimensión Relacional y social

La sala de psicomotricidad es un laboratorio de convivencia. En ella aparecen las relaciones con los iguales, las reglas, los límites, la cooperación, los conflictos, la pertenencia, la exclusión y la negociación. A través del juego y la relación, se construye el vínculo y se aprende a respetarse a uno mismo y al otro.

La psicomotricidad favorece relaciones más sanas, empáticas y conscientes, fortaleciendo el sentido de pertenencia y mejorando la convivencia.

 

Dimensión Cognitiva

El movimiento y el juego son la base del desarrollo cognitivo en la infancia. A través de ello estimulan la atención, la curiosidad, la creatividad, la imaginación y la capacidad para resolver situaciones de la vida cotidiana.

Desde la experiencia corporal, la persona va construyendo conocimiento y organizando su pensamiento. Primero vivimos y comprendemos el mundo desde el cuerpo y la acción, y después podemos representar lo vivido a través del lenguaje, la expresión o el pensamiento simbólico.

No se trata solo de desarrollar el pensamiento crítico o encontrar soluciones creativas, sino también de poner en juego valores personales, éticos y relacionales.

Para que este proceso sea posible, es fundamental generar espacios de seguridad física y afectiva, donde los niños y las niñas puedan jugar libremente, moverse, relacionarse y expresarse sin miedo.

El cuerpo revela lo invisible. Ahí es donde empieza la verdadera prevención.

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